Mi cómplice, mi comadre y yo

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Salimos por la tarde a dar una vuelta como todos los domingos a la plaza comercial, mi esposa, mis hijos, mi comadre y los suyos

Raro, pero ese día en particular después de llevarnos a casa y antes de despedirnos, le ofrecimos tomar una copita para el relax después de todo el día de pasear chamacos, y más raro aún, aceptó.

Mientras los niños se bañaban y nos turnábamos entre los tres para acostarlos y dormirlos, el tiempo fue pasando y las copitas se tornaron más cargaditas y entre plática y plática surgió el tema de los videos que se encuentran en internet. Fue así que, ya con niños dormidos, nos sentamos los tres frente a la computadora, mi comadre en medio mi esposa a su izquierda y yo a su derecha.

A medida que los videos subían de tono, la distancia entre los cuerpos disminuía, yo empecé a sentir los roces “casuales” de sus senos en mi brazo y de repente su mano en mi entrepierna. Me pare a servir otra ronda y le hable a mi mujer para decirle lo que estaba pasando, ella que es de armas tomar pues decidió que era una buena ocasión para cumplir con aquello de compadre que no se le arrima a la comadre, pues no es compadre. A veces con copas y a veces sin; nos sentábamos cada uno a su lado y jugábamos a que íbamos a abusar de ella, pero solo era un juego… hasta ese día.

Mi mente comenzó a disfrutar de imaginar a mi esposa darse una revolcadita con otra chava , y pues ni modo, le toco a la comadre. Cuando voltee la cara ellas ya habían hablado del asunto muy maduramente y a esas alturas, ya se andaban tocando, sin pudor alguno la comadre sugirió que si se bañaba, pero las cosas no estaban como para que se enfriaran con un regaderazo, así que decidimos seguir adelante tal cual iban las cosas; nada que no quitara un poco de desodorante.

Se dieron un beso tan largo, tan rico que hasta la verga se me movió y más rápido de lo que cuento esto, ya tenía mi comadre las chichis de fuera, no recuerdo si traia o no brassier o blusa o que pero pues ahí estaban y pues hubo que agarrarlas y chuparlas; hacia tanto que no tocaba otras chichis que no fueran las de mi mujer que admito se sentían ricas o más bien lo rico es que eran otras, jeje. Mi mujer ya encueradita recostada sobre la cama abrió sus piernas, la comadre se le puso encima y se pusieron un faje con etiqueta de “que ganas nos traemos” o “que calientes estamos”, que se me puso más duro el asunto. Y bueno, con el trasero expuesto ahí ya que le estaba chupando la panocha a mi mujer se me antojo meterle la verga a la comadre de a chivito en precipicio, y pues me puse de rodillas tras de ella y se la metí por atrás, por la panochita, pero por atrás, así que pase mis manos por sus costados y me agarre de sus chichis para empujársela toda. Lo mas excitante del asunto, era escuchar gemir a las 2 una por la mamada que estaban dando y la otra por que eventualmente por abajo le chupaban las chichis y por arriba le metían una verga.

Las cosas se complicaron, la comadre se acordó de su marido, mi mujer se molesto porque cometí el error de no pedir permiso de meter la verga y todo termino en cuestión de minutos.

Ni modo. No todo sale como esperamos. Pero la comadre paso por las armas….